21. oct., 2017

El perrito enfermo y la medalla

Tenia 8 años cuando mi padre veterinario atendió el caso de una señora que tenía a su perrito muy viejo y enfermito. Ese mismo año había fallecido su marido y ella no tenía hijos. Era diciembre y el perrito desmejoró mucho. Seguramente extrañaba también al señor fallecido.
Se puso muy mal de salud el 23 de diciembre. La señora con terrible angustia, iba a pasar unas fiestas navideñas de manera espantosa ya que lo único que le quedaba era su mascota.
Mi padre estaba muy preocupado. Me dijo el perrito no podría vivir mucho más pero que al menos intentaría que no falleciera en fecha tan sensible.
El 24 de diciembre el asunto empeoró y mi padre decidió pasar el 25 de diciembre acompañando a la señora durante todo el día en su casa para que no estuviera sola. Me invitó a ir, yo acepté, y le explicó a mi madre que la experiencia para mi sería muy enriquecedora. Allá dejamos sola a mi madre un 25 de diciembre y nos instalamos donde esta señora y su perro a acompañarlos.

Acampamos todos en el piso de la cocina sobre una alfombra, con el perrito con suero intravenoso mientras ella nos cocinaba con gusto.
Por suerte mi padre lo logró estabilizar y sacar del estado crítico. El perrito finalmente falleció recién en marzo, a la señora así le dio más tiempo de poder asimilar su nueva pérdida.
Como agradecimiento a aquel 25 de diciembre esa señora me regaló una virgen niña de oro que era de ella cuando joven, obsequiada por su madrina. Hermosa medalla. Cuando crecí mandé fundir la medalla y me hice hacer una cruz para mis 15 años. La señora ya había fallecido. No importa yo no sea católica. Esa cruz para mi tiene un valor mucho más importante que el del simbolismo religioso, tiene valor afectivo.
Durante mis largas navegaciones cuando trabajaba como bióloga marina la llevaba siempre puesta como amuleto. También la uso cada vez que subo a un avión.
Es uno de mis talismanes. Siempre me recuerda esa gran enseñanza de dedicación y bondad que caracterizaba a mi padre como médico veterinario.