Geografía, historia, características de las construcciones y relatos de la isla

Moai con pukao en Hanga Roa
Foto; Karina Sans

La Isla de Pascua o Rapa Nui, es una isla de forma triangular perteneciente a Chile pero ubicada en la polinesia francesa, en medio del Océano Pacífico a 3700 Km de Chile continental. Posee una superficie de 163,6 km2. Actualmente con una población aproximada de 5035 habitantes que se concentran principalmente en la capital (Hanga Roa), único poblado en esta agreste isla. Aunque mayoritariamente los habitantes son nativos de Rapa Nui o de Chile continental, también se encuentran norteamericanos, franceses, ingleses, rusos, japoneses e italianos en menor medida.

El mayor atractivo de esta pequeña isla, que casi que no cuenta con las clásicas y paradisíacas playas de la polinesia son las enormes estructuras megalíticas con figuras humanas llamadas moai. Para preservarlas el gobierno chileno creo el Parque Nacional Rapa Nui y la UNESCO los declaró patrimonio de la humanidad en 1995.

El nombre tradicional polinesio “Rapa Nui” significa “isla grande” y fue dado por navegantes tahitianos para diferenciarla de otra isla que se la conoce como “Rapa Iti” o “isla pequeña” con la cual tiene un gran parecido. También se le denomina “Te pito o Te henua” que significa “el ombligo de la Tierra” debido a que es la isla más aislada del planeta. Justamente, las calles principales en Hanga Roa llevan estos nombres.

El nombre de “Isla de Pascua” fue dado por un navegante holandés que la descubrió el 5 de abril de 1722, correspondiendo ese día a un viernes de pascua de resurrección. Debido a ello actualmente a los habitantes de la isla se les denomina pascuenses.

Como si no fuera poco con todas estas alternativas de nombres se le suma la de “Isla de San Carlos”, nombre otorgado cuando un navegante español la bautizó en honor al rey Carlos III de España. Sin embargo este nombre rápidamente cayó en desuso.

Según estudios antropológicos la historia de la isla podría dividirse en tres etapas;

un poblamiento inicial entre los años 400 a 1200 DC, donde se construyen centros ceremoniales o Ahu, con o sin moais. Otra segunda fase entre los años 1200 a 1680 con Ahu y moais. En esta etapa comienzan los conflictos entre tribus y se desarrollaría la famosa competencia del llamado “hombre pájaro”. Y finalmente una tercera etapa a partir de 1680 que incluye el gran declive de la isla y el posterior contacto con los navegantes occidentales.

Les iré explicando que significa cada estructura en la isla y su relevancia. Teniendo en cuenta las entrevistas que realicé a los guías nativos, estos no están muy de acuerdo con algunas de las teorías de arqueólogos y antropologos (sean extranjeros o propiamente chilenos del continente). Ellos tienen su versión de los hechos, su historia oral transmitida de generación en generación y es esta la que les voy a narrar a continuación. Ellos se encuentran muy aferrados a las leyendas de sus ancestros.

Para comenzar les voy a definir algunos términos para que entiendan los relatos. Un “Ahu” es una plataforma de piedra enorme donde se le colocaban por encima los moais. Estas plataformas se encuentran ubicadas a lo largo de la costa y representan tumbas. Los Ahu son como quien dice cementerios, centros funerarios de alto linaje.

El “moai” es la típica estructura megalítica con forma humana que identifica y caracteriza a esta isla. Sobre un Ahu pueden ir varios moais. El Ahu más impactante, y el que a mi me generó una mayor energía es el Ahu Tonariki del que les voy a hablar más adelante cuando veamos cada una de las principales construcciones en la isla. Este gran Ahu posee 15 moais sobre su plataforma lo que equivale a que allí se encuentran 15 cuerpos enterrados. Cada moai representa a una persona de gran poder en la isla. No cualquiera podía pagar para la construcción de su moai.

El que los moai sobre Ahu se encuentren mayoritariamente cerca de la costa esta relacionado a que allí vivía la gente más rica y poderosa de la isla mientras la gente pobre vivía en el interior de la misma, por eso los moai del interior de la isla no presentan Ahu y son más pequeños y sencillos.

Quien se mandaba a hacer un moai para su muerte creía que luego de fallecido, a través de sus huesos enterrados bajo su moai, su alma o “maná” se trasladaba al monolito, el que se encontraba mirando hacia el interior de la isla cuidando y vigilando que hacia su familia. Estos moais poseían ojos hechos con nácar o coral blanco, con pupilas en escoria roja, lo que hacia su presencia aún más impactante. Realmente parecen personas que te observan fijamente. Actualmente la gran mayoría de los moais han perdido el nácar de sus ojos, siendo que algunos se encuentran reconstruidos.

Se dice que para la construcción de cada moai se necesitaba alrededor de siete artesanos y que su construcción podía demorar meses a un año. Los hay de diversas formas y tamaños. Cada artesano se especializaba en el tallado de una parte del moai, así había un especialista en tallar la nariz, otro de darle forma al cuerpo, otro a los ojos, etc. El volumen del moai era una indicación también del poder económico de la persona o de su importancia en la tribu. Cuando hablo de poder económico no me refiero a dinero, siquiera a joyas o metales preciosos ya que allí no había ni oro ni plata. Lo que hacia importante a una persona era su linaje, sus habilidades y su comercio. Cuanto más importante era el rapa nui, deseaba un moai más grande y adornado. Estos moais en su parte trasera tienen tallados datos de cada propietario, como ser un indicio de la tribu a la que pertenecía o de su actividad en la isla.

Algunos moai van a ver que llevan una especie de sombrero que se le llama “pukao”, que son de color rojo en piedra. Según los locales no se trataría de sombreros verdaderos, sino que representarían a los típicos moños de cabello que suelen hacerse los polinesios, ya que muchos de ellos no se cortaban el cabello a lo largo de su vida ya que pensaban que si lo hacían perdían fuerza en su cuerpo. Los moai con pukao eran de la gente más importante, los más elaborados y costosos de hacer.

En la zona costera como les venia relatando, vivían las personas más importantes como ser lideres de las tribus, y los mejores navegantes y pescadores. También tenían mucha importancia los sumos sacerdotes y los ganadores de la famosa competencia del “hombre pájaro”, que les voy a describir más adelante. Toda la isla se dividía en clanes.

La isla se encuentra en medio del Océano Pacífico, alejada miles de kms de las tierras más cercanas. Los únicos recursos que poseían para su alimentación era lo que pudieran cultivar y lo que pudieran pescar. Esas aguas oceánicas no son de las más productivas y dudo que la pesca fuera muy importante teniendo en cuenta además la presencia de tiburones en la costa y la poca presencia de playas. Casi que no las tiene, a diferencia de otras islas polinésicas. Casi toda Isla de Pascua es un gran acantilado con volcanes extintos, ya que su formación fue justamente volcánica por encontrarse en el cinturón de Fuego del Pacífico.

Como oceanógrafa les comento la pesca importante se da sobre las margenes costeras de los continentes y no de las islas por lo que la pesca se debe de haber vuelto el bien más preciado, quien tenia recursos para la pesca lo dominaba todo. Allí se encuentra por ejemplo el atún y el pez sierra. La necesidad de proteína animal en la dieta humana lo volvía oro y con eso los habitantes de la costa tenían supremacía sobre la gente que vivía en el interior de la isla que dependía de los costeros para recibir una proteína básica, por eso se volvían casi que esclavos.

Había algunos tipos de pescados que siquiera eran permitidos a los rapa nui de bajo rango, y solo los lideres de los clanes accedían a ellos.

Se supone que cuando fue colonizada la isla había gran volumen de vegetación y palmeras, pero rápidamente estas fueron taladas para la agricultura, edificación de chozas, canoas para la pesca y se supone que también para el transporte de moais. La agricultura no era muy importante en volumen, y los fuertes vientos que azotan la isla volvía más difícil el cultivo. Debido a ello, principalmente en zonas costeras, se construían círculos de piedra que protegían a los plantines en sus primeras etapas de desarrollo. Más adelante les subiré fotos de todo lo que les relato.

Ahora que les di un pantallazo general de lo que es la típica estructura pascuense original iremos a los relatos orales de sus antepasados donde se cuenta como llegaron los rapa nui a instalarse en esta isla.

La tradición dice que los primeros colonizadores habrían llegado de una mítica isla llamada Hiva, siendo guiados por el rey Hotu Matua. Al parecer Hiva comenzó a hundirse en el Océano Pacífico a razón de 40 cm por año, volviéndose necesaria la colonización de nuevas tierras. Alrededor se encontraban otras islas cercanas pero todas habitadas. El sumo sacerdote de entonces en un sueño realiza un viaje astral y divisa la tierra prometida. Al despertar le informa al rey hacia donde se encontraría la nueva tierra deshabitada a colonizar, por lo que seleccionan siete de sus mejores navegantes para salir en su búsqueda. Estos navegantes encuentran la isla que el sumo sacerdote vio en sueños y así el rey y su gente se traslada a la nueva tierra desembarcando en la ahora llamada Playa de Anakena.

Se dice que los colonizadores habrían traído a la isla el primer moai, así como una serie de tablas de madera con jeroglíficos tallados que cuentan la historia de su pueblo. Estas 69 tablillas se conocen con el nombre de "Rongo Rongo". En ellas, 150 distintos símbolos servían de lenguaje escrito. Hoy solo quedan 24 de estas tablillas en importantes museos del mundo. Valuadas cada una en unos 2 millones de dolares. Con la muerte de los sumos sacerdotes que manejaban la escritura en glifos fue que desapareció la interpretación y significado de este antiguo lenguaje. 

 

Durante décadas los antropologos y arqueólogos no prestaron mucha atención a esta tradición oral hasta que no hace mucho tiempo se dio un descubrimiento asombroso. Ahora los continentes no serian seis; Asia, Antártida, Europa, África, Oceanía y América. En la actualidad se dice el séptimo continente sería uno nuevo llamado Zelandia. Debido a las nuevas tecnologías de estudio de imágenes satelitales y de infrarrojo se ha descubierto una porción de tierra de 5 millones de km2, del cual el 94 % de esta área se encuentra sumergida bajo el agua, siendo que solo asoman a la superficie las islas Norte y Sur de Nueva Zelanda y Nueva Caledonia. Finalmente nadie puede negar a los pascuenses su versión de un territorio hundido en una zona que ellos apuntan hacia Nueva Zelanda.

Hace unos años el proyecto de la National Geographic “The Genoma Project” hizo un relevamiento mundial de genomas en poblaciones nativas para estudiar los desplazamientos humanos durante la colonización de los continentes y se determinó que los pobladores originarios de Isla de Pascua no poseen genes de América sino de la Polinesia.

Volviendo al relato de los fundadores pascuenses, la isla una vez habitada se dividió en tribus o clanes con zonas bien delimitadas. Cada tribu tenia un representante oficial, un sumo sacerdote y se dedicaba a un cultivo determinado, pesca o trabajo artesanal.

Un dato interesante a tener en cuenta es que un glifo tallado en el abdomen de uno de los moais parece representar una canoa polinesia y un árbol de Araucaria típico de las regiones chilenas del continente, sumado esto a la presencia de unas construcciones con mucha similitud en forma y tallado a las piedras que se encuentran en Cuzco hay quienes afirman hubo contacto entre América y la isla luego de la colonización pascuense a través de avezados navegantes. Esto podría sugerir que la isla no se encontraba del todo aislada durante su colonización tribal.

La Isla de Pascua tuvo su “momento dorado” cuando el esplendor de su civilización, donde se construyeron alrededor de 900 moais. Unos 400 se encuentran en la famosa cantera de Ranu Raraku, unos 288 asociados a los Ahu costeros y el resto dispersos a lo largo de la isla. Muchos están sin terminar, a medio camino hacia su Ahu derribados boca arriba o boca abajo y partidos.

Toda civilización tiene su auge y su declive. Lo que le pasó a la Isla de Pascua es un claro reflejo de lo que ocurre hoy en día mundialmente y una lección histórica que deberíamos aprender. Se le llama a esto "ecocidio". La súper población humana y el sobre consumo de los recursos naturales fueron el detonante de la tragedia. Se sumaron varios factores para llevar a las tribus a disputas para sobrevivir.

Se sabe que la isla fue esplendorosa en su forestación con al menos 29 especies nativas de arboles. Esto se determinó por palinología, ciencia que analiza semillas prehistóricas y polen. Se supone que la desaparición del bosque de palmas en la isla estaría dado por varios motivos. Uno de ellos; la deforestación, para tener tierras de cultivo y para la fabricación de canoas de pesca. Segundo; el exterminio de aves marinas, tanto de sus huevos como de las aves mismas que suministraban el guano necesario para fertilizar las tierras de la isla, a pesar de ser ricas por los minerales que provenían de la antigua actividad volcánica. Tercero; introducción de ratas durante la colonización rapanui que destruyeron las semillas de palmas. Se han encontrado fosilizadas muchas semillas de palma con marcas de dientes de rata. Se supone que esas ratas introducidas a la isla se reprodujeron muy rapidamente debido a que no tenian depredadores naturales. Se le agrega también la posibilidad del uso de los troncos de palma por los locales para construcción de viviendas o traslado de moais. Al no haber maderos tampoco habría luego material para construir canoas para salir de pesca, lo cual era prioritario.

Los cultivos vegetales resultaron escasos, así como los recursos pesqueros para tanta población y allí comenzó el declive. Los clanes comenzaron a matarse entre ellos, derribando además una tribu los moais de otra tribu. Muchos pascuenses trataron de salvaguardar mujeres y niños escondiéndolos en las cuevas de la isla pero no fue posible salvar a mucha gente. Cuando los navegantes holandeses y españoles llegaron a la isla esta ya se encontraba con pocos sobrevivientes. De esa época nefasta de la isla queda la tradición del tallado en madera de figuras raquíticas que representarían a aquellos que lograron sobrevivir a las peleas tribales y la hambruna. Se dice que llegaron a practicar el canibalismo.

Luego del descubrimiento de la isla por parte de los navegantes extranjeros nada mejoró para los pascuenses, todo lo contrario. 1500 isleños fueron sacados de la isla y vendidos como esclavos, especialmente por parte de esclavistas peruanos. Se exterminó la clase sacerdotal, quienes manejaban la escritura en forma de jeroglíficos, la cual ha quedado sin explicación desde entonces. Para completar la mala suerte de los pocos pascuenses que iban quedando, sucesivas expediciones marítimas llevaron tuberculosis y viruela a la isla. Finalmente se le sumó la partida de unos 250 isleños con misioneros católicos a Tahiti y con eso la población de la isla se redujo tan solo a 110 personas en 1877. Hay quienes estiman que en su apogeo la isla llego a tener 10.000 habitantes, lo cual es algo totalmente desproporcionado e inaudito para el pequeño tamaño de la misma y sus recursos.

Hay mucha teoría y leyenda sobre el traslado de los moais. Nadie se pone de acuerdo y la versiones son muy variadas. Los locales dicen que se hacían rodar desde la cantera y luego se paraban colocando piedras bajo su espalda formando un montículo hasta incorporarlos, luego los hacían “caminar” con sogas hasta su Ahu. Otras leyendas locales hablan de que se transportaban desde la cantera de tallado hasta el Ahu por medio del “mana”, una energía que los movilizaba por el aire hasta colocarlos sobre las plataformas.

En cuanto a su tallado al ser piedra volcánica esta no resulta demasiado dura, al contrario, es bastante liviana y porosa, por lo que su tallado no se considera un gran misterio. 

Por lo que pude ver con los moais de pequeño o mediano tamaño podría explicarse perfectamente en cuanto a su tallado y traslado las técnicas clásicas anteriormente descritas, pero en cuanto a los moais de gran tamaño y que pesan varias toneladas allí la historia se complica. Queda a decisión del observador. Todo es posible.

A continuación vamos a describir algunos puntos claves de la isla para quienes vayan de visita y contaré algunas historias interesantes. 

Ahu Tonariki

En el Ahu Tonariki
Foto; Nora Peña Montaldo

Este es sin dudas mi ahu favorito por tamaño y por la energía que transmite.

Ubicado en la costa sudeste de la Isla y a 2 kms de la cantera de Rano Raraku, de donde se originan y se transportan los moai, es la plataforma ceremonial más imponente en la isla. Posee el Ahu 15 moais gigantescos, con el Océano Pacífico de fondo. 

La plataforma posee 220 metros de longitud. Si miran los moais con detenimiento verán que son todos distintos. Algunos más bajos, otros más gordos, con diferencias en los rostros, identificando así a sus ancestros. La escultura más grande mide 14 metros de alto y pose pukao sobre la cabeza.

Este Ahu no quedó librado de las guerras tribales y algunos moai fueron derribados. Encima se le sumó que el terremoto de Valdivia en 1960 de 9.5 en escala Ritcher (el más grande que se tenga registro en la historia) generó un tsunami con olas de hasta 11 metros de altura que arrasaron la isla derribando a los moais de este Ahu. Los arrastraron hasta 100 metros tierra adentro. Que imponente el poder del mar. Esto los dañó muchísimo. 

Las obras de restauración duraron cinco años (1993 -1996). Fueron encabezadas por un arqueólogo chileno, quien reconstruyó la plataforma basándose en los dibujos hechos por una arqueóloga británica que llegó a Isla de Pascua en 1914 durante la primera expedición arqueológica que se hizo en la isla.

El proyecto de restauración costó más de 2 millones de dólares, y fue realizado gracias a los fondos otorgados por el gobierno de Japón, y a una empresa privada japonesa que envió a la isla una gran grúa con la que se puso en pie cada moai.

En reconocimiento a la ayuda prestada por el gobierno japonés, en 1982, el moai que se encuentra en la entrada de Tongariki, fue enviado a Japón en calidad de préstamo, para ser expuesto en las ferias industriales de Osaka y Tokio. Debido a este viaje, los isleños lo empezaron a llamar “el moai viajero”.

En la ladera que se extiende en dirección a la plataforma pueden apreciarse siete pukaos que no pudieron ser colocados sobre las cabezas de los moais. En dos círculos de piedra más cerca de la plataforma pueden distinguirse petroglifos con forma de tortugas. Una imagen que se encuentra muy representada hasta hoy en día en la isla y que corresponde a las especies de tortuga verde y tortuga carey.

También puede apreciarse un moai que yace de espaldas. Debe de haber quedado a medio camino roto ya que no tiene finalizada las cuencas de sus ojos, cosa que se hacía una vez que el moai se hallaba colocado sobre su ahu. Se puede observar la presencia de líquenes, lo cual daña severamente la estructura de los moais. En clima sub tropical y húmedo es un grave problema para la conservación de estas estructuras megalíticas.

Ahu visto de espaldas

moai viajero al frente

Moai caído camino al Ahu Tonariki. Se observa la presencia de líquenes en su estructura.

Volcán y cantera de Ranu Raraku

En Ranu Raraku

El volcán de Ranu Raraku ubicado en la parte sureste de la isla, muy cerca de la costa, es más conocido como “la cantera” ya que fue aquí donde se esculpían los moais que luego eran conducidos a los ahus distribuidos por toda la isla.

Esta cantera está formada de toba (ceniza volcánica endurecida), material blando y fácil de tallar, más frágil que el basalto, el cual se usó fundamentalmente como herramienta para esculpir.  

Aquí se encuentran 397 moais en diferentes fases de elaboración. Algunos fueron abandonados abruptamente en su trabajo por parte de los escultores. También se encuentran moais caídos. Representa una vista increíble en las laderas de un volcán extinto cuyo cráter hoy en día esta lleno de agua y plantas acuáticas.

En esta cantera se encuentra sin terminar el moai más grande de toda la isla acostado boca arriba que era como se tallaba. Sus dimensiones alcanzan los 21 metros de largo y se estima que podría pesar más de 200 toneladas.

En el punto más alejado de la cantera se encuentra el moai conocido con el nombre de Tukuturi o “moai arrodillado”. Este moai es completamente distinto de cualquier otro, está de rodillas con las manos descansando sobre ellas. Tiene rasgos faciales redondeados, en comparación a la tradicional forma cuadrada de las cabezas de los otros moais.

cráter del volcán de Rano Raraku

moai arrodillado

Moai abandonado sin terminar en la cantera del volcán.

Aldea ceremonial de Orongo

Frente a las islas donde se realizaba la ceremonia del "hombre pájaro"

La aldea ceremonial de Orongo significa “El llamado” en idioma Rapa Nui. Se encuentra entre el borde del cráter del volcán Rano Kau y un impresionante acantilado de 300 m de altura que se hunde en el Océano Pacífico. Este era un centro ceremonial, no se habitaba todo el año, no era una aldea. Aquí se realizaban ritos de iniciación y el famoso evento anual del “hombre pájaro”, homenaje al diós polinésico Make Make que en parte era hombre y en parte pájaro. En este lugar casi que no se encuentran plataformas y moais pero si viviendas que se utilizaban durante las celebraciones y los rituales y varios petroglifos. Era para los rapa nui un lugar de difícil acceso.

Frente a Orongo, sobre el océano, se divisan tres islotes que eran parte de la ceremonia del “hombre pájaro”. El "Moto Nui" o islote grande, el "Motu Iti" o islote pequeño y el "Motu Kao Kao" o islote angosto.  Los Manutara "golondrinas del mar" colocan sus huevos en esas pequeñas islas en el mes de setiembre. Una vez al año en competencia, los hombres más fuertes de las distintas tribus (hopu manu) debían lanzarse al agua desde el acantilado, nadar 2 km hasta el islote Moto Nui, sobre una pora o tabla de juncos que les daba flotabilidad y que les servía para llevar algunos insumos básicos, a veces rodeados de tiburones. Allí esperaban a que un Manutara ovopositara un huevo, el primero en verlo corría a tomarlo, se lo colocaba en una especie de vincha cesta que anudaba a su cabeza. Desde allí se hacia señas a los sumos sacerdotes avisando se había conseguido el huevo y el ganador emprendía el regreso a la isla principal. El huevo debía llegar sin romperse. El triunfador ganaba para su tribu un año de premiación. Las demás tribus debían ofrecerle al clan victorioso como tributo "impuesto" un 50% de su producción. El ganador también accedía a 7 mujeres vírgenes para tomar como esposas.

No siempre participaban todas las tribus en cada competencia anual. Esta ceremonia comenzó aproximadamente en el siglo XVIII y duró hasta la llegada de los misioneros católicos en 1866. 

Las casas de piedra que se observan en Orongo fueron reconstruidas luego de ser saqueadas por invasores extranjeros en búsqueda de oro y plata. Poseían 54 habitaciones. Allí residían durante un mes los jefes de cada clan, los sumos sacerdotes y las mujeres vírgenes a ser entregadas como ofrenda al vencedor. Estas permanecían un mes encerradas para blanquear su piel como obligación para el gran evento.

También dice la tradición oral que allí se llevaban a las mujeres embarazadas a punto de parir. Luego de dar a luz se les extraía su líquido amniótico. Los sumos sacerdotes creían que tenia propiedades terapéuticas y mágicas para la fertilización de la tierra y para aumentar la longevidad del alto linaje.

Luego de cada ceremonia o ritual se abandonaba el enclave y se dejaba a guardias para que custodiaran su entrada. 

Donde los manutara depositaban sus huevos

Vivienda ceremonial en Orongo

Ahu Akivi

Este Ahu es conocido también como el de los “7 navegantes”. Es la única plataforma que mira al mar y no hacia adentro de la isla. Otra de sus peculiaridades es que no se trataría como el resto de los ahu con moai de tumbas funerarias sino que sería un homenaje a los primeros navegantes pascuenses que llegaron a la isla.

Se encuentra tierra adentro aunque desde el ahu se divisa a lo lejos el océano. Tiene un largo total de 90 m, con una plataforma central de 38 m, en la que se encuentran parados los siete moai con una altura promedio cada uno de 4 m, y de diseño homogéneo en cuanto a sus figuras.

Se encuentra alineado con los puntos por donde sale el sol en los equinoccios de primavera y otoño y se dice miran hacia las lejanas tierras perdidas en el mar de donde vinieron los primeros colonizadores pascuenses.

Este ahu necesitó restauración, la cual estuvo a cargo de un arqueólogo norteamericano y uno chileno entre los años 1960 y 1961. 

un rayo de luz atraviesa el ahu

Conversando con Sixto Paz

Puna Pau, la cantera de los pukaos

Puna Pau es un volcán pequeño y extinto como todos en la isla cuyo nombre en rapa nui significa “manantial seco”, de lo cual se deduce la presencia de agua en algún momento de la historia.

El cráter de este volcán se convirtió en cantera para los rapa nui, de donde extraían la piedra volcánica de escoria roja para construir los famosos sombreros que llevan muchos moai y que se le denominan “pukao”. Esta tierra es blanda y fácil de tallar con alto contenido en hierro lo que le da el característico color rojo a estos objetos que construían los antiguos pascuenses.

A lo largo de la isla se han encontrado unos 100 pukaos en comparación con los casi 1000 moais existentes.

Al entrar al enclave arqueológico y seguir el sendero se verán varios de estos que quedaron a medio terminar, esperando ser llevados a su moai correspondiente. El tamaño del pukao iba determinado por el tamaño del moai al que iba dirigido. Algunos de los tocados en esta cantera llegan a medir tres metros de diámetro con unas 12 toneladas de peso aproximadamente.

Desde la cima del sendero se puede divisar hermosos paisajes de campos y el poblado de Hanga Roa a la distancia.

pukaos en escoria roja

A lo lejos Hanga Roa

Cueva de Ana Kai Tangata

Se ubica cerca de Hanga Roa y a orillas del océano. Debido al continuo embate del mar posee una cavidad de 10 metros de ancho, 5 metros de alto y 15 metros de profundidad. Su abertura da hacia el mar donde las olas rompen con fuerza. El espectáculo de la bravura del mar visto desde allí es impresionante.

En la bóveda interior de la cueva a unos 4 metros de altura pueden observarse pinturas rupestres que representan las golondrinas de mar o manutaras, ave sagrada para los rapa nui. A la caverna se baja por una escalera y hay que tener cuidado con los desprendimientos de rocas en su interior. No se recomienda visitarla los días de mal tiempo.

En la Isla de Pascua hay numerosas cuevas que se pueden visitar (Ana Kakenga, Ana Te Pahu, Ana Te Pora, etc), si desean más información de otras cavernas les recomiendo bajarse la aplicación en Android “Imagina Isla de Pascua” que es uno de los medios de donde yo obtuve la bibliografía necesaria para este reporte, además de las grabaciones realizadas a la población local. En esa aplicación podrán encontrar ubicación y detalles de cada uno de los emplazamientos a visitar en la isla. 

Ahu Tahai

Foto; Nora Peña Montaldo

El mejor restaurado de los yacimientos arqueológicos que se encuentran cercanos a Hanga Roa. Aquí se encuentran tres ahu o plataformas ceremoniales. Uno es el Ahu Vai Uri, con cinco moais. El Ahu Tahai con un solo moai bastante erosionado, y el Ahu Ko Te Riku, con el único moai provisto de ojos y pukao, representando al típico moai completo que pudiera encontrarse en la antigua civilización pascuense.

La vista de este emplazamiento durante el atardecer es maravillosa ya que el sol se pone por detrás de los 5 moais del Ahu Vai Uri.  

Foto; Nora Peña Montaldo

Foto; Nora Peña Montaldo

Te Pito Kura, el ombligo de luz

Con uno de mis guías locales, Alejandro.

En el yacimiento de Te Pito Kura encontramos un moai derribado boca abajo llamado Paro. Este moai debió ser impresionante estando de pié por sus dimensiones, su altura alcanza los 10 metros y su peso es de unas 80 toneladas. Frente a su cabeza yace su gran pukao de casi dos metros de altura y unas 10 toneladas de peso.

Junto al ahu, a pocos metros de distancia se encuentra una gran piedra de forma ovoide de 80 cm de diámetro con otras cuatro piedras redondeadas a su alrededor. La roca principal es prácticamente esférica, lisa y posee propiedades magnéticas. Dice la leyenda que esta piedra fue traída por Hotu Matua el rey fundador del pueblo rapanui en su embarcación desde Hiva, su tierra natal. Se la conoce con el nombre de “ombligo de luz”

Por el pulido de la piedra y su forma redondeada se puede deducir que debió ser encontrada en un curso de agua, con cientos o miles de años de trabajo del mar sobre ella. Típica forma de los cantos rodados.

El cerco de piedra que tiene alrededor es actual y no antiguo y debió hacerse para proteger la piedra magnética de los turistas que solían sentarse sobre ella, tocarla, o hacerle cosas peores, ya que se le atribuye la propiedad de aumentar la fertilidad femenina. Se dice que si se le coloca una brújula encima, por su gran concentración de hierro, la manecilla de esta enloquece debido a sus propiedades magnéticas. Yo pude solo colocar la brújula de lejos para verificar que las cuatro rocas redondas que tiene alrededor están apuntando a los cuatro puntos cardinales; norte, sur, este y oeste, de manera perfecta. 

Foto; Jacqueline Bianco

Foto: Jacqueline Bianco

Bibliografía:

  •  Capítulo de “Planeta Encantado” sobre Isla de Pascua de la serie de documentales del escritor Juan José Benítez.
  • Wikipedia; https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_Pascua.

  • Aplicación “Imagina Isla de Pascua”. http://imaginaisladepascua.com/

  • Entrevistas que realicé a población local en Isla de Pascua.

  •  Investigación y teorias propias