Esta sección de la biblioteca de astronomía será dedicada a los bólidos espaciales; meteoritos, asteroides y cometas.

Karina Sans

Luces en el cielo, fragmentos de otros mundos

¿Quien no ha observado en alguna noche estrellada la repentina presencia de una estrella fugaz?

Como nos gustan esas luces dejando su estela. !Que bellas que son! Mágicas, impredecibles, pocas veces sabemos donde aparecerán y cuando, eso lo hace mucho más interesante. Anualmente tenemos en determinadas fechas un par de lluvias de estrellas fugaces remanentes de cometas que pasan cerca de la Tierra, pero el resto del tiempo es como buscar en el cielo un trébol de 4 hojas o “una aguja en un pajar” como dice viejo dicho. Cuando al fin logramos pescar uno en el cielo le pedimos 3 deseos según costumbre que nos transmitieron nuestros abuelos. Es nuestro instante mágico, cuando creemos que todo puede ser posible. Es una oportunidad de contacto con el cosmos que pocas veces se nos da, menos aún hoy en día que rara vez miramos hacia arriba. Nos concentramos demasiado en ver lo que sucede aquí abajo.

Pero "allá arriba" sucede de todo un poco. Que nosotros no le prestemos atención... eso es otra cosa.

En mi vieja casa con patio exterior solía tirar un colchón en el piso en esas calurosas y estrelladas noches de verano y desde allí junto a mi gata Shirley - bautizada así por la estrella de cine y mística Shirley Mc Laine - me podía pasar horas solo mirando el cielo. Constelaciones, planetas, aviones, bólidos que ingresan a la atmósfera terrestre, satélites de comunicaciones, aves nocturnas y mucho más se pueden ver en el cielo durante la noche. Pero para ello se debe de tomar el trabajo de permanecer un rato largo acostado mirando el cielo nocturno en algún sitio despejado con la mirada concentrada. Luego de un rato de observación verá como algo en el cielo se mueve por comparación a los demás puntos que supuestamente permanecen fijos. Ese puede ser un satélite artificial de comunicación, o climático, o de espionaje, hay de todo tipo. Hágalo una noche, se sorprenderá de todo lo que aparece "allá arriba", en ese lugar que nos parece a veces tan monótono.

Pero volviendo a las estrellas fugaces ¿Que son?

Son bólidos de materia interestelar, fragmentos del universo que entran a nuestro planeta. Como si fueran ancestros que vienen a visitarnos para recordarnos nuestro origen, nuestro pasado. Quieren decirnos que somos parte de algo mucho más grande que solo el planeta Tierra, somos parte del universo.

Cuando el objeto que entra a nuestra atmósfera no es demasiado grande se evapora en el cielo sin dejar registro físico, solo el de la estela de luz que vemos y disfrutamos. Pero cuando el objeto que entra es de tamaño más considerable, entonces la atmósfera no lo reduce completamente sino que llega a la tierra impactando. Ahí decimos que ha caído un meteorito.

¿De donde provienen?

Dependiendo del tipo que sea su origen. Los que son mayormente rocosos tienden a venir del cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter. Los que son una mezcla de material ferroso y roca de la parte externa del núcleo de asteroides y los solo ferrosos se dice del núcleo de estos asteroides fragmentados. Pero también pueden ser trozos que vienen de la Luna y de Marte por ejemplo.

¿Como vienen de la Luna o Marte?

Es que durante la formación y vida de los planetas y sus satélites han habido grandes cataclismos producto de choque de objetos de gran volumen contra ellos, que hace que material propio del cuerpo celeste impactado salga despedido violentamente hacia el espacio. Luego si este material es atraído por la fuerza de gravedad de nuestro planeta, termina en la Tierra. De esta forma trozos de la Luna, de Marte y de otras partes del universo acaban aquí con nosotros.

¡Estos trozos de historia nos cuentan muchos secretos!

Los meteoritos preservan evidencias de las primeras etapas de la formación del sistema solar. Aparte de los pocos kilos de rocas lunares traídos por las misiones Apollo, los meteoritos son nuestra única evidencia material del universo más allá de la Tierra.

Se estima que 500 meteoritos de diverso tamaño (desde pequeños guijarros hasta grandes rocas del tamaño de una pelota de baloncesto) impactan sobre la superficie terrestre cada año; pero normalmente sólo 5 o 6 de éstos son recuperados y estudiados por científicos.

Existe también el negocio de los “cazadores de meteoritos” que buscan aquellos fragmentos enterrados durante impactos en el pasado. Así se sale en su búsqueda para su venta en locales o por Internet. Hay un gran mercado para ellos aunque los precios no sean nada exorbitantes, todo lo contrario, cualquiera hoy puede comprar un meteorito o un fragmento de meteorito. Los hay de todo precio.

En algunos países hay áreas geográficas que se determinaron ricas en este tipo de yacimiento, donde se ha prohibido su extracción con fines comerciales, siendo que se permite solo con fines científicos y bajo coordinación de universidades e institutos que trabajan estudiándolos. Por el resto de los territorios del planeta las personas son libres de buscarlos, sacarlos y venderlos.

¿Que increíble no? Trozos del espacio exterior aquí con nosotros, cayendo todo el tiempo, pero pocas veces quedando su evidencia para el estudio. Muchos caerán en el mar, o en zonas no pobladas, donde las personas los verán o no, tal vez estén muy ocupadas en mirar hacia abajo y se pierdan de algo tan trascendente que ocurre por encima de sus cabezas.

¿Porque son trascendentes más allá de que representan el origen de nuestro sistema solar? Por una sencilla razón: VIENEN DE AFUERA ¡Que fantástico! Todo lo que tocamos, compramos, tenemos, viene de aquí, de nuestro querido planeta TIERRA. Vivimos nuestra vida enteramente relacionándonos con nuestro entorno inmediato. Solo unos pocos astronautas han logrado salir de nuestros limites convencionales y aun menos son los que han sido capaces de poner sus pies fuera de la Tierra. Afortunados y valientes hombres y mujeres de la industria aeroespacial.

Yo no he necesitado salir de mi planeta para poder tocar un poco del universo que me rodea y que se que existe más allá de lo que ven mis ojos, porque tengo conmigo un trocito del espacio que hay allá afuera y que nos ha visto nacer como mundo y desarrollarnos. Un trocito de materia espacial que ha estado vagando seguramente durante millones de años por la inmensidad del cosmos hasta que dio con nuestro planeta y decidió visitarnos para quedarse. Su reposo final... ¡en mi casa!

El meteorito que yo tengo cayó hace mas de 70 años en un maizal a las afueras de la capital del Uruguay, Montevideo. En ese entonces la zona era mayoritariamente campo con quintas y un peón de chacra una noche lo vio caer.

Ese paisano si tenia tiempo para mirar el cielo, no tenia tv, celular o pc. Y como buen paisano de la época se asusto ante lo desconocido. Una luz que atraviesa el cielo y un estruendo. En cuanto amaneció fue a investigar lo ocurrido y allí encontró un pozo en la tierra aún caliente. El paisano aviso a la prensa y a pesar de que no se le dio mucha importancia al evento, se envió igualmente a un periodista a cubrir la noticia; mi abuelo paterno. Mi abuelo quedó impresionado con el relato. Hizo su reporte a mano con lápiz y papel como era propio de aquella época, y cuando ya se retiraba del lugar, el paisano le dice; “llévese eso por favor, que seguro me seca la leche de las vacas, porque nos asusto a todos”. Y entonces mi abuelo se llevo el pedazo de roca para su casa. Pesaba bastante, pero podía cargar con ella. Así quedo el meteorito en mi familia. Luego mi abuelo se lo cedió a su hijo mayor (mi padre) por ser científico y el me lo regaló a mi por ser su hija única y científica también. Sabía que lo iba a valorar y cuidar. 

Un día, ya mayor, mi padre me dice "creo que lo que te dejo de herencia es más que suficiente; te dejo una casa para vivir, una buena educación, muchos buenos recuerdos y enseñanzas como padre y un trozo del universo ¿Que más podes pedir?".

La verdad que es más que suficiente - le conteste-. Y así fue. El me dejo al irse ese pedacito de misterio en forma de piedra, el cual admiro y me sorprende. Es un incentivo constante a mi inquietud mental y un recordatorio a enfocarme cuando me disperso. Queda aún mucho por tratar de comprender y por aprender del basto universo que me rodea.

Esa roca hizo un largo recorrido a través del tiempo y del espacio. Si es por ella puede vivir aquí lo que dure el planeta y aun más, porque es inmortal, porque nos sobrevivirá a todos. Pero ahora descansa en mi casa.

¿Y que más puedo decir de mi meteorito? Salvando toda la parte científica de que esta compuesto en parte por metales (hierro y níquel) y por roca. Puedo decir que es parte de lo que somos todos, porque todos y todo venimos de un mismo origen.

Cito palabras de mi primo ya fallecido Juan Diego Sans, astrónomo, al cual quería y admiraba mucho. Otro de los geniales científicos de mi familia. Juan me escribió en un email el 23 de agosto de 2001: "Karina; el tema de los meteoritos es apasionante ya que muchos de ellos son portadores de material orgánico de una antigüedad de unos 4.500 millones de años. O sea la edad estimada del propio Sistema Solar. Sin dudas estamos hechos de la misma "pasta primordial". Esto confirma que en la base, somos extraterrestres y nuestro contacto con tales seres es nuestro origen en común y no a través de hipotéticos hombrecillos verdes conductores de vehículos espaciales u OVNIS. Seguro tus tataranietos nacerán en Marte y serán entonces verdaderos extraterrestres (nacidos fuera de la Tierra), pero con primitivos átomos de una de estas nubes interestelares".

Si Juan, todos venimos de la misma creación y no estuvo aquí en la Tierra sino allá afuera, donde por desgracia pocas veces ponemos nuestros ojos o nuestra atención. Si que somos partículas divinas del cosmos, el que es más variado y amplio en posibilidades de lo que nosotros creemos e imaginamos. Y que lindo recordarlo de tanto en tanto y más lindo aun es poder compartirlo. 

Mi meteorito

observen las burbujas que quedaron estampadas en el meteorito