Ser agradecidos y humildes

Una de las principales leyes de la metafísica nos habla de ser agradecidos y humildes.

En un mundo en eterna competición tendemos a compararnos continuamente.

Pongo un ejemplo muy común en estos días. Los niños que ven que uno de sus padres no está presente en sus vidas de forma constante se comparan con otros compañeros de la escuela que si tienen a ambos padres presentes en la casa. No importa si el papá o la mamá se alejó para iniciar una nueva vida con otra familia o simplemente falleció. Nunca se comparan con los niños que están en un orfanato, o con los que tienen que salir a trabajar con seis o siete años como ocurre en la India. Siempre tendemos a compararnos con quienes tienen más y no con quienes tienen menos. Y puse un ejemplo infantil para demostrar que esta mala costumbre comienza tempranamente en nuestras vidas.

Luego ya de adultos las comparaciones se vuelven de todo tipo y en aumento; quien es más lindo, más flaco, más inteligente y con carrera terminada, el que puede irse de viaje fuera del país todos los años, quien tiene trabajo estable, ingresos económicos altos, etc. Las comparaciones se vuelven compulsivas.

La ley del agradecimiento en metafísica nos enseña que siempre estamos en la abundancia, ya que todo el tiempo habrá alguien en un escalafón más bajo que el nuestro deseando lo que hoy tenemos y no valoramos. Ser agradecidos con nuestro presente ayuda a mejorar nuestro futuro. Si pensamos en carencias, el futuro nos dará más de lo mismo, y si pensamos en abundancia, el futuro nos dará mejores cosas. Nunca debemos sentirnos carentes, ni victimas de las circunstancias, sino creadores de nuestra realidad.

Es muy fácil caer en la victimización si miramos hacia arriba en la escalera y no hacia abajo. La victimización nos paraliza y cercena nuestra posibilidad de crecimiento.

Cada nuevo día que comienza hay que dar gracias por todo, especialmente quienes tenemos un techo propio, familia, un plato de comida caliente en la mesa y sobre todo; salud.

 Dice viejo dicho “nada de lo que brilla es oro”. Muchas personas que parecen que lo tienen “todo” son abrumadamente infelices. Hay un alto nivel de suicidios entre personas ricas o millonarias, más que entre personas humildes que no tienen tiempo de lamentarse o cuestionarse su existencia, ya que su prioridad en la diaria es salir a buscar el pan propio y familiar. 

Lo que se muestra en las redes sociales tampoco suele ser real, sean estrellas del medio artístico o personas comunes. Si todo el tiempo una persona desea proyectar una felicidad enorme y una vida perfecta, da por hecho que la realidad es lo contrario. Estos seres necesitan reforzar su imagen de felicidad externa para tapar agujeros emocionales internos que surgen del egocentrismo y la negación. No se desea en realidad engañar a los demás, sino que tratan de engañarse a si mismos.

Quien es realmente feliz no lo pregona a los cuatro vientos de forma compulsiva, lo vive en la humildad del agradecimiento.

El ser humano inteligente en lo emocional es feliz en la diaria con pequeñas cosas. Hace poco escuchaba a un “youtuber” español de misterio que contaba que él es feliz tomando una rica taza de te y leyendo un buen libro. Yo soy muy feliz por ejemplo viendo jugar a mis cuatro gatos en armonía junto a la perra. Me colma de una paz infinita. También al igual que ese youtuber, siento mucho placer en una rica taza de té o en una copa de vino, un poco de música clásica o new age, un libro interesante y mi computador para escribir. Partiendo de estas felicidades tan sencillas de obtener el resto se vuelve mayoritariamente ganancia y no pérdida. 

E viajado mucho, pero nada se compara a caminar bajo un grupo de pinos de la plaza de mi barrio junto a mi perra Marina escuchando el sonido que hace el viento entre las copas de los árboles. No hay día que no me atrape y lo deje de disfrutar y valorar.

No importa si hoy se está en pareja o soltero. Hay muchas personas que se estresan por ese tema. Yo viví estar en pareja y ser infeliz así como estar sola y sentirme plena. Nada garantiza la felicidad, todo es circunstancial y finito en la vida.

También he visto a muchas mujeres dejar su salud de lado por embarazos de alto riesgo porque si no lograban ser madres no podían ser felices. Es triste ver que para muchos la felicidad es algo externo y no interno a uno, y que el estado de plenitud personal dependa de lo que se logra conseguir y de lo que no. 

Yo no tengo nada pendiente que me haga sentir carente. Desearía viajar a Egipto en un futuro, pero sino logro ir, por el tema que sea, no será nunca un motivo de infelicidad, e viajado ya bastante y lo agradezco, hay quienes siquiera pueden moverse de su cama al baño por voluntad propia.

Tampoco tuve hijos humanos, no los necesito con el amor inconmensurable de mis cuatro patas. El mundo es una fuente inagotable de amores incondicionales. Solo depende de uno nutrirse de esa abundancia y no de la carencia. 

Todos tenemos problemas y en esta sociedad moderna e invasiva a veces se acumulan en oleadas. Especialmente los temas económicos, con estados que manejan políticas incorrectas que perjudican al trabajador clase media, que es donde estamos parados una gran mayoría. Las publicidades de consumo masivo nos incitan a desear todo lo que nos proyectan como panacea a la “infelicidad” reinante.

Muchas veces caemos en el engaño, para endeudarnos aún más por un viaje, un auto, una casa nueva o simplemente por ropa y accesorios que acumulamos sin uso en armarios y alhajeros.

Quien realmente es feliz no desea nada, vive en el aquí y ahora, se siente pleno, abundante y agradecido. Lo demás que le llegue de bueno será un plus, y los desafíos que se presenten ante la adversidad serán escaleras de crecimiento y evolución.

Habrán momentos de flaqueza, de debilidad, de enojo y de frustración, ya que ni los lamas tibetanos escapan a esto, es intrínseco a nuestro ser terreno, pero se sobrepondrán a estas malas energías de forma más rápida y eficiente quienes estén conscientes de estas debilidades.

¡Y mucho ojo!, no se trata de vivir en la negación o con actitudes infantiles de no responsabilizarnos por nuestros actos, o no darnos cuenta de la realidad que nos rodea, sino que se trata de como actuamos frente a los imponderables de la vida.

Si tengo deudas acumuladas hay que trabajar en ellas, renunciando a deseos que no son prioritarios en nuestra vida. Pensar que no importa, me compro eso que quiero, o hago ese viaje y luego veo como lo pago junto con el resto de deudas que arrastro sin resolver es una actitud infantil y negadora. Este accionar a llevado a muchos países a grandes crisis por el endeudamiento progresivo de su población y el gasto por encima de los ingresos. Pongo un ejemplo cualquiera en cuanto a dramas de la vida cotidiana. 

En resumen, ser conscientes de la realidad, trabajar positivamente en solucionar problemas, ir un paso a la vez, no desear lo que no podemos alcanzar en este momento, priorizar lo realmente importante, ser agradecidos con lo que ya tenemos, ser humildes en nuestras necesidades para que no nos consuma el ego, jamás victimizarnos, y pensar en abundancia, para que el futuro obre a nuestro beneficio y no en nuestra contra. El camino es personal e intransferible.  

Canalizaciones varias

“Todo crecimiento personal en lo mental, emocional y espiritual suma a la evolución de nuestra especie.
No es necesario dejar desendencia para transmitir lo aprendido ya que todas nuestras experiencias quedan almacenadas en el Akasha o memoria universal.
La evolución individual es el motor de la evolución colectiva.
Cada planeta habitado tiene la suya, entre todos se aporta a la del universo.
Cada planeta tendrá especies e individuos con distinto grado de evolución y niveles de conciencia.

En la Tierra hay animales y humanos que aportan información desde lo individual al Akasha, pero otras especies mal llamadas "inferiores" aportan desde lo colectivo. Como por ejemplo abejas, hormigas o un caracol. Ellas forman parte también de la conciencia del universo.

Hasta los minerales tienen existencia, son energía en estado de materia. Que no tengan una conciencia como la nuestra no quita su valor. Ellos se transforman a un ritmo más lento que el nuestro, en milenios y no en años.

Aquello que crece, evoluciona y muere tiene vida, sea una estrella o un agujero negro en el espacio. Todo tiene su función y misión.

Nada existe sin motivo, todo lo que "es o fue" en este universo no transita en vano, así viva tan solo una fracción de segundo.” 6/8/2017

 

 

“Me gusta usar la palabra "universo" más que la palabra "Dios", porque esta última se le asocia mucho a las religiones creadas por seres humanos.
La fuerza que nos envuelve, lo envuelve todo, no solo al planeta Tierra. Va más allá de nuestro limitado mundo.
He aprendido que si uno necesita respuestas estas llegan, a veces de la forma más sorprendente. Siempre que tengamos una duda o una interrogante, si formulamos la consulta de manera apropiada obtenemos respuesta. El proceso es individual. El mensaje es intransferible.
Quisiera compartir muchas cosas con la gente que quiero, pero lo mejor que puedo hacer es estimular a que cada quien encuentre su propia vía de abrir canales de percepción y comunicación con el universo, para que la información les fluya sin interferencias.” 4/8/2017

 

“Quien mucho aparenta nada tiene o nada tuvo. Es la carencia la que aflora y no la abundancia. Todo lo material, mental y emocional es transitorio en la vida, el yo espiritual es lo único permanente. Cuanto más se cultiva la espiritualidad sana, la persona menos necesita y por ende menos aparenta.” 23/6/2017

 

 

En búsqueda de claridad mental, emocional y espiritual

Uno de los 7 Lagos en San Martín de los Andes. Bariloche, Argentina.
Foto: Karina Sans

La energía de la fe - que nada tiene que ver con religiones- realmente realiza milagros. La persona de Fe siempre encuentra un motivo para sobrellevar las tempestades de la vida. Ve lo divino en lo mundano y en ello encuentra respuestas, paz y aceptación. Encontrar paz es como dar al mar revuelto la serenidad de los espejos de agua de los lagos de montaña. Cambia el volátil curso de los vientos y aquieta a las más violentas tempestades. Todo el poder del universo está condensado en ti. Eres una pequeña manifestación de su perfección, un universo en miniatura, como lo son cada una de tus células. Lo que necesitas saber está ya en ti, esperando que prestes atención a tu alma y a lo que tiene para decirte. Podrás descubrirte si te dedicas a buscarte, pero para ello es importante estar despojado de egos y de idolatrías. La idolatría dificulta el proceso de reconocer la divinidad en tu propio ser y en el de tus semejantes. La idolatría es infantil en su concepto de rogar por respuestas y ayuda externa, cuando lo que debemos pedir es iluminación y fuerza para tomar con sabiduría las decisiones correctas.

Esa misma luz que ilumina el camino de los maestros que admiras, iluminará el tuyo y te ayudará a que tú también encuentres tu verdad y el gozo que surge de ella. La energía universal creadora no distingue maestros de alumnos. Cuando tu mente argumente y te incite al desanimo o a la confusión, reflexiona, es el ego el que habla, no le escuches. Avanza lentamente sin distraerte. Así, a medida que se desarrolla más tu percepción hacia el mundo que te rodea, tu intuición y la capacidad de contacto con el rico mundo interior que tu ya tienes, energías de un nivel superior se proyectarán sobre ti y te revelarán nuevos caminos y nuevas interrogantes. No pactes con viejos hábitos, es hora de cambiarlos sino te dieron resultado en el pasado. Uno debe evolucionar, recuerda que la evolución humana es tanto individual como colectiva y ese es nuestro objetivo primario en la vida, no debe quedarse uno estanco como agua de pozo año tras año, década tras década haciendo siempre lo mismo o pensando siempre igual. Se viven un acumulo de experiencias mundanas en esta vida para crecer como seres humanos, esto es como una escuela, y debemos ir pasando de grado. Las equivocaciones, si eres sabio y aprendes de ellas, son el preámbulo del éxito, y no del fracaso, así que no les temas, pero si teme equivocarte y no aprender de ello o volverás a repetir la lección una y otra vez hasta que te quede bien claro el mensaje. Entrarás sinó en una rueda de hamster, creerás que avanzas pero en realidad permanecerás en el mismo lugar sin darte cuenta.

Dedica tiempo considerable de tu vida al crecimiento interior, a cultivar la riqueza del espíritu, que es el único valor real que podrás llevarte contigo en este viaje terrenal. No te aferres al éxito o al fracaso, tampoco a la felicidad o a la tristeza, al amor o a la soledad. Todo es circunstancial, así como es arriba es abajo, son dos caras de una misma moneda. Acepta con madurez el “Ying y Yang” de la vida y saca provecho de todo. La felicidad finalmente la encontrarás el día que te sientas en paz contigo mismo y libre de deseos que te consumen ¡Ten Fé que así será!

NAMASTE 

Karina Sans - 10 de abril de 2014 

Sobre equidad y violencia de género

El 8 de marzo se celebró como todos los años el día internacional de la mujer. Marchas multitudinarias se realizaron en varias partes del mundo buscando tanto por parte de hombres como de mujeres el apoyo a la equidad de género y a la no violencia hacia la mujer.

Lejos de disminuir la violencia de género hacia la mujer ha visto esta última década un aumento alarmante en países desarrollados o en vías de desarrollo. A dejado de ser un tema del tercer mundo, de sociedades profundamente sectarias y machistas, donde los horrores que padecen mujeres y niñas de la India, del África, y de muchos países musulmanes son moneda corriente. Ahora cualquiera en su hogar, trabajo o vecindario puede verse expuesta a agravios físicos, verbales o emocionales de violencia de género. Negarlo es querer tapar el sol con un dedo.

En Uruguay por primera vez la marcha del 8 de marzo de este 2017 fue de más de 300.000 personas que salieron a la calle como forma de protesta. No se recuerda una manifestación así de grande anteriormente por ningún otro motivo. Ese día el Uruguay gritó su repudio ante lo que estamos padeciendo, pero lamentablemente, lo que debería haber quedado como claro y contundente mensaje social luego trató de ser desvirtuado.

A resultado muy triste ver como hombres y mujeres han tratado de boicotear y minimizar las manifestaciones de protesta tanto en mi país como en el resto del mundo. Muchos aquí trataron de desvirtuarla haciendose eco de quejas por algunos cánticos o pancartas que no gustaron, o se trató de vincular la marcha a asuntos de propaganda política, siendo esos casos una evidente minoría en el gran volumen de gente que participaba del evento.

El 90 por ciento de las personas que salieron a protestar a la calle ese día lo hicieron porque se sienten HARTAS. Hartas de los feminicidios, hartas del abuso y el destrato hacia la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Mis amigas y familiares que ese día desfilaron por la principal avenida de la capital no lo hicieron por un tema de política o de “feminismo” sino de realidad, porque todas y cada una de nosotras a lo largo de nuestras vidas hemos tenido que soportar un sin número de situaciones lamentables. Que un enorme volumen de mujeres que padecen machismo a diario lleguen a cansarse y decidan decir BASTA no es algo para minimizar.

Ese día en Twitter leí mensajes tales como; “mientras las mujeres marchan los cornudos en casa cuidando a los hijos”, “son todas una manga de lesbianas”, “son feminazis que detestan a los hombres”, “se ve que no tienen nada que hacer”, “para estas pavadas salen a la calle pero por falta de seguridad ciudadana no se mueven para protestar”. Justamente, se salió a protestar por INSEGURIDAD, por precariedad ante situaciones de vida que a veces nos agarran desprevenidas en el hogar o en la calle. Hubo que soportar ese día comentarios deplorables tanto de mal llamados hombres (ese titulo les queda muy grande), como de mujeres inseguras que buscan la aprobación del “macho”, para así tener más posibilidad luego de ser elegidas y no de ser relegadas o disminuidas al grupo de “feminazi”, “feminista” o “lesbiana”.

Desde mi experiencia personal como mujer de 45 años puedo contar que en mi vida sufrí un intento de violación a mis 23 años. Además viví machismo y abuso emocional por parte de una pareja de la cual me separé en cuanto descubrí su verdadera personalidad y no la que me vendió a un principio de la relación. Lleva años conocer realmente a una pareja. Además padecí acoso y destrato laboral, particularmente relacionado a mi actividad de bióloga marina, que me hacia tener que trabajar muchas veces durante un mes o más en buques de investigación científica, o del ámbito marino militar, con muchísimos hombres que se sentían fastidiados por la presencia femenina a bordo, mientras otros trataban de sacar ventaja de nuestra presencia.

A bordo de un barco convives con tres grupos de hombres; los normales, decentes y amables, los que tratan de seducirte y se molestan ante la negativa de la mujer, y los que te ignoran y se sienten marcadamente molestos (y te lo dicen) por tener que convivir con una mujer en un ambiente de “hombres”. Gajes del oficio le llaman. Mi propio padre me advirtió en lo que me estaba metiendo cuando tomé la decisión de ser bióloga marina de campo, siendo de las primeras mujeres de aquí que incursionaban en ese ambiente masculino laboral. Me dijo; te van a hacer pagar el llamado “derecho de piso” ¿Estas realmente preparada para afrontarlo? Porque va a ser difícil y vivirás situaciones tensas y desagradables. Sin embargo me dijo también que yo poseía el temple y la personalidad idónea para afrontarlo. Fui criada por un hombre muy evolucionado en sus ideas que me enseño de niña que jamás debía sentirme en inferioridad de condiciones por ser mujer, pero también me advirtió lo vulnerable que me volvía mi género al entorno machista de nuestra sociedad del cual no podía hacer caso omiso.

Por vocación elegí mi profesión de bióloga marina, de la que estoy orgullosa. Cuando uno estudia y trabaja con pasión nada se vuelve imposible. Sabía que mi esfuerzo abriría el camino a otras mujeres que como yo desearan vivir su vocación sin sentirse limitadas. Así a sido siempre, unas abren puertas y las demás las seguimos, generación tras generación, avanzamos lento pero seguro.

Cuando era niña no existían las mujeres taximetristas, ni guardas o chóferes de ómnibus en mi país, así como tampoco mujeres en la armada navegando o en la fuerza aérea piloteando un avión. Hoy eso es mucho más común.

Las mujeres con el tema de segregación de género tenemos anécdotas que muchos hombres desconocen, desde las más simples a las más desagradables. Voy a contarles dos anécdotas para nada graves, pero si de lo más comunes en mi actividad de bióloga marina. De esas situaciones que se repiten continuamente y desgraciadamente uno termina acostumbrándose cuando no se debería.

Hace unos años tuve que trabajar en un barco ruso. Mi jefe me seleccionó como jefe de la campaña porque me tenia amplia confianza y quería tomarse ese día laboral con más tranquilidad. A la media hora le aviso a mi jefe que el capitán del barco había rechazado el que yo estuviera a cargo porque era mujer y las ordenes solo la daban los hombres me dijo. No me lo tomé personal, sabia como eran los rusos de machistas, así que simplemente le comunique a mi jefe que su idea de un día relajado en el mar había terminado, que debía dejar el termo y el mate por ser hombre y empezar a impartir órdenes o no íbamos a poder trabajar. En definitiva ese día, teniendo amplia experiencia dirigiendo campañas y sabiendo hacer mi trabajo fuí degradada del mando simplemente por ser mujer.  

En otra ocasión un marino se me cruzó de brazos en un bote neumático (zodiac) mientras realizabamos extracciones de plancton y de agua para análisis químicos en el Río de la Plata, quería que retornáramos al barco con el que estábamos trabajando en conjunto porque era la hora del almuerzo, porque hacia mucho calor y porque él no quería recibir órdenes de una mujer que encima era menor de edad que él. Yo estaba a cargo, así que me comunique mediante radio con el buque y les avisé no nos pasaran a buscar hasta dentro de 40 minutos porque no habíamos terminado con las estaciones de investigación pautadas. Y ahí nos quedamos cruzados de brazos. No se iba a trabajar por lo visto, pero tampoco iba yo a dar autorización de volver a subir al barco. Al final el marino entendió que concretar la tarea rápidamente sería más efectivo que empacarse. Posteriormente tuve que subir los pesados equipos y muestras al barco yo sola porque el señor me dijo; “si sos capaz de aceptar este trabajo es porque puedes sola así que no pienso ayudarte a subir nada”. Yo le respondí que no hacia falta, pero que me imaginaba que a sus compañeros varones, algunos de ellos con dolores de espalda, ciática, que sufrían cansancio como todo el mundo, o problemas de sobrepeso, los debería tratar de igual forma, no ayudándoles por igual motivo. Imposible razonar con esa clase de gente machista y cuadrada.

Situaciones como estas viví muchísimas, tengo mil anécdotas, y en cada una de ellas debía proceder con calma y frialdad. No debía manifestar emoción alguna o les daba pie para hablar a mis espaldas o mismo de frente. Vi a muchas mujeres en la marina ser humilladas y destratadas. Ninguna lloró en publico, imposible hacerlo, nos miraban con una lupa buscando el menor detalle para manifestar no estábamos preparadas para nuestro trabajo. Como mucho nos encerrábamos en el baño a golpear los mamparos de bronca e impotencia o llorábamos en silencio en nuestros camarotes un rato, luego nos lavábamos la cara y seguíamos trabajando. Si habré repartido tranquilizantes. Una estrategia que yo usaba muy a menudo era agarrar una almohada y gritar adentro bien fuerte un par de veces, así la tensión bajaba y podía volver a mi trabajo tranquilamente.

Ninguna se quejaba de los dolores del mes, el sangrado intenso o las jaquecas mientras se estaba todo el día bajo sol, lluvia o en cubierta hasta en zonas antárticas con temperaturas bajo cero. Nos volvimos duras a la fuerza.

Igualmente amé mi trabajo de bióloga marina, lo disfruté, viajé mucho, viví mil aventuras increíbles como las que se ven en los documentales de la NatGeo y conocí personas maravillosas que aún siguen siendo parte de mi vida, tanto hombres como mujeres.

Ahora regreso de nuevo al presente en este relato para tocar otro tema relacionado a la equidad de género. Estos días he visto a muchos hombres molestos por el tema de la "cuota" femenina parlamentaria de mi país, en vez de preocuparse más por los muchos políticos inútiles e inamovibles que padecemos hace tiempo. Se preocupan ahora por si llegarán mujeres idóneas a los cargos parlamentarios cuando muchos de su género dejan bastante que desear y encima se reciclan en las bancadas elección tras elección.

Esta gente se olvida que cualquier asunto a resolver del país debe ser tratado bajo distintos puntos de vista de la población, tanto masculina como femenina. Estamos todos en el mismo barco ¿Porque de golpe tanta molestia? ¿De que tienen miedo? Nadie les va a robar nada.

He conocido mujeres con brillantes carreras en abogacía o afines que me han dicho no incursionan en política porque como mujer "te serruchan las patas", y que por ende no tenían ganas de estar soportando impertinencias. Una lástima porque el país se pierde de personas muy valiosas y que podrían aportar mucho conocimiento y experiencia si se les abriera un espacio.

Y sí, habrán mujeres buenas que se acerquen a la política y otras que no, como pasa con los hombres, pero para eso está el electorado que con mayor o menor cabeza elige a quien lo representa.

También debería haber cuotas para personas discapacitadas o con capacidades diferentes, para minorías étnicas así se sienten también representadas y hasta para personas transgénero que padecen otro tipo de situaciones que desconocemos. También son parte de la sociedad y merecen voz.

En definitiva la mujer hoy se expresa más y reclama sus derechos con mayor firmeza. Derecho al respeto, a la vida y a la igualdad de posibilidades laborales y de sueldo. Pero también veo que cuanto más nos expresamos más “palo” recibimos por ello. A no callarse mujeres, es nuestro momento de decir lo que nos viene fastidiando hace décadas, o peor aún, desde ya hace varias generaciones. Y a los hombres que apoyan nuestra lucha porque vienen de una mujer que muchas veces los crió sola, sin apoyo de un hombre, o porque vieron violencia de género en sus hogares, o porque algo le pasó a una hija, una hermana, una amiga, una novia, o a la vecina, no dejen que sus congéneres los intimiden tratandolos de “cornudos” o “pollerudos”, porque a la vista de las mujeres dignas ustedes son realmente los hombres que valen la pena tener a nuestro lado, y son ustedes los que nos hacen sentir seguras y con esperanza por un mundo mejor.

Si sos mujer no tengas miedo de expresar lo que te incomoda, que ni te importe que luego te llamen “feminazi”, feminista o que hasta te traten de lesbiana como maneras de burdo e infantil ataque.

¡Ladran Sancho...señal que cabalgamos!

 

Karina Sans  - 16 de marzo de 2017

Análisis sobre la película "The Arrival" / "La llegada"

Si aún no viste la película “La Llegada/ The Arrival” te sugiero no leas este artículo porque contiene “spoilers”, o sea detalles de la misma.

Soy fan de las buenas películas de ciencia ficción o futuristas. Dentro de una gran gama de opciones puedo recomendarles; Interestelar, Gravedad, El Marciano, Contacto y 2001 Odisea del Espacio, pero sin dudas mi gran favorita hoy es “La Llegada”, película estrenada en el año 2016 con Amy Adams y Jeremy Renner. Tan buena resulta y toca tantos temas interesantes que decidí escribir sobre ella.

Esta película se basa en un relato del escritor Ted Chiang denominado “Story of your life/La historia de tu vida”. La trama comienza con Louis, una mujer devastada por la enfermedad y muerte de su hija, a lo que inmediatamente se le suma la llegada de una serie de naves alienígenas a la Tierra. Esta doctora especialista en lingüística se sumará a Ian, un físico teórico de los Álamos en la titánica tarea de establecer un primer contacto de comunicación extraterrestre.

Desde que comienza la película uno se percata que no es la clásica trama alienígena donde abundarán los efectos especiales, las explosiones y las historias trilladas. Esta película pretende –y lo logra- tomarse el tema del contacto extraterrestre con profunda seriedad al mismo tiempo que nos muestra con crudeza que es lo que realmente nos identifica y nos caracteriza como seres humanos. Por desgracia, lo que debería ser un momento sublime para la historia de la humanidad, se termina convirtiendo normalmente en un circo banal para el cine.

A mí también me divierten películas como “Día de la Independencia”, “La Guerra de los Mundos”, “El día que la Tierra se detuvo” o “Presagio”. Estas últimas dos son de mis favoritas porque tienen aspectos dignos de rescatar aún dentro de la trama apocalíptica. Pero lo que normalmente “nos vende” el cine son alienígenas desagradables que vienen a invadirnos y a saquear nuestros recursos naturales, y que aun siendo unos cuantos miles o millones de años más evolucionados tecnológicamente que nosotros, terminan resultando poco inteligentes antes nuestra “viveza”. Así luego los derrotamos con virus informáticos rudimentarios o simples bacterias, cuando ellos con su inteligencia lograron trasladarse millones de años luz de distancia. 

La película “La llegada” tiene innumerables aristas interesantes y serias que van desde las científicas, a las morales, filosóficas y espirituales. Trata sobre el incondicional e inmenso amor de una madre por su hija, trata sobre la falta de comunicación que impera en nuestra propia humanidad como para luego pretender comunicarnos con otras civilizaciones más avanzadas, trata sobre el destino, el determinismo y la noción de tiempo y espacio. Iremos por partes…

En esta película nada es lo que parece. El “tiempo” se vuelve la clave, es el eje de la película. El concepto de tiempo “lineal” como lo conocemos normalmente; pasado, presente y futuro en línea recta se rompe ante nuestros ojos para adentrarnos en un mundo nuevo donde todo convive al unísono; la “no linealidad” del tiempo que tanto predican algunos físicos actuales. Debido a esta “circularidad” del tiempo podrían explicarse hoy aquellos fenómenos donde las personas logran contactarse con eventos del pasado o incluso del futuro para luego poder profetizar.

El “circulo” se vuelve como objeto geométrico también un elemento clave en la película, desde el formato de escritura de la especie alienígena a la circularidad espacio temporal de la historia. Mientras nosotros escribimos de manera lineal, de igual forma que manejamos nuestra noción del tiempo, estos alienígenas llamados “heptápodos” (7 pies), escriben de forma circular, misma manera en que manejan ellos su espacio tiempo.

Pero sin lugar a dudas la estrella de la trama es el planteamiento del determinismo en nuestras vidas. Se nos ofrece así la gran interrogante de que haríamos si de pronto supiéramos todo lo que va a pasar a futuro con nuestra propia existencia y no pudiéramos cambiarla, porque de ser así afectaríamos el espacio tiempo y con ello el futuro del resto de la humanidad ¿Bendición o maldición?

Lo que plantea la película es excelente ya que desde que tenemos registros escritos, nuestra humanidad ha querido conocer el futuro. Siempre hemos deseado adelantarnos y ver más allá. Por eso adoramos a los profetas, los videntes, los contactados; Nostradamus, Edgar Cayse, Solari Parraviccini, las profecías de Fátima o de la Biblia. Nos encanta la idea de echar un “vistazo” al futuro por un ojo de cerradura, como lo han hecho también Julio Verne o Leonardo Da Vinci entre otros.

¿Pero qué pasaría si ese “ojo de cerradura” de golpe se convirtiera en una puerta que se abre de par en par? ¿Estaríamos realmente preparados emocionalmente para enfrentarlo?

En esta película la heroína debe hipotecar su propia felicidad, su matrimonio y la vida de su única hija para salvaguardar un bien mayor; nuestro futuro y el de la especie que nos visita. ¿Estaríamos dispuestos a realizar tal sacrificio? ¿Podríamos anteponer el bien de todos a la felicidad propia?

Vivimos en una sociedad donde prima el egoísmo, el egocentrismo y muchos “ismos” más, y donde el “culto” a la felicidad se vuelve el bien más preciado. Primero nosotros y luego el resto. Así el perro o el gato que al principio queríamos con locura y que luego rompe cosas, se enferma o molesta si queremos salir de viaje termina en la calle o se le regala a un amigo, el padre senil termina en la casa de salud más cercana, la pareja que no cumple nuestras fantasías se cambia, y si nos separamos y hay hijos de por medio quedarán seguramente a cargo de un padre que se “inmola” con la crianza a tiempo completo, mientras el otro aparece los fines de semana para pasear, divertirse y sacar fotos para subir a las redes sociales.

Debido a la cruda realidad que padecemos en nuestra sociedad actual individualista es que centrar el tema principal de la película en el “auto sacrificio” se vuelve un acto revolucionario.

Louis, la protagonista principal nos regala así un brillante ejemplo de lo que debería ser un humano en el pleno uso de sus capacidades intelectuales, morales y espirituales. Sintiendo empatía por la nueva especie que arriba a nuestro planeta, tratando de comprenderla, de comunicarse, sin anteponer el miedo o el rechazo a lo “extraño” para finalmente descubrir son seres que sienten como nosotros y que a pesar de las diferencias de forma y de lenguaje existe algo más importante que nos une a todos, que es el alma y el amor. Luego ella deberá transitar la encrucijada de su propia existencia haciendo frente al amor, la soledad, el dolor, la perdida, la muerte y hasta la fama, como meras etapas o secuencias del gran teatro que es la vida. Ella nos demuestra cómo salir de la adolescencia emocional y adentrarnos en la profunda adultez espiritual. Así surgen muchos paralelismos en esta película. Nuestra inmadurez tecnológica se equipararía con nuestra inmadurez emocional, mientras que la especie alienígena posee una avanzada tecnología espacial además de una avanzada comprensión del espacio/tiempo, y de la vida en su conjunto. Lo que nos estaría dando el claro mensaje de que una evolución desacompasada no tendría cabida. Para evolucionar debemos hacerlo en todos los aspectos de nuestra existencia como especie.

Los heptápodos llegan a este mundo a entregarnos una “herramienta/arma” para poder comunicarnos con ellos y al mismo tiempo para sanar la falta de comunicación entre nosotros. Otra estrategia de esta película es mostrarnos la torre de Babel en que vivimos. 12 naves aparecen en 12 lugares tan diferentes del planeta en cuanto a lenguaje y contexto político social, lo que nos hace ver el profundo caos en el que vivimos a diario casi sin darnos cuenta, donde la comunicación real es casi inexistente entre nosotros como especie y la desconfianza es absoluta. Se nos tira además crueles pantallazos de periodismo basura, fanatismo religioso y represalias militares en medio de un descontrol social generalizado que causa más pavor que un par de seres de forma extraña y de otro mundo.

Finalmente, y tratando de desmenuzar la trama para quienes no la entendieron en su complejidad les puedo resumir lo siguiente:

“Se le otorga a Louis por su madurez emocional el  “arma” del tiempo, la capacidad de ver el futuro, de proyectarse hasta los días que comparte con su hija no nacida y que fallecerá de adolescente por una extraña enfermedad sin dudas producida por la exposición de Louis y de Ian a un ambiente desconocido que afectará sus genomas al quitarse ambos el traje espacial que los protegía como forma de lograr comunicarse con los heptápodos mejor. Esta “herramienta/arma” ayudaría a nuestra humanidad, y al mismo tiempo ayudaría 3000 años más adelante a la especie alienígena de los heptápodos cuando necesitaran comunicarse con nosotros en un pedido de auxilio. A medida que Louis se acerca más emocionalmente a los heptápodos y a su lenguaje no lineal de tiempo y espacio su realidad cambia drásticamente y comienza a vivir en el “mundo” de la otra especie. Al final, vemos a Louis abrazar a Ian aceptando el destino que les espera a ambos y a su futura hija Hannah cerrando el círculo que se nos mostró al inicio. Ella no podía hacerlo sola, necesitaba de Ian para descifrar el nuevo lenguaje y de Ian para crear a Hannah, quien en el futuro le daría a Louis las respuestas necesarias para poder atravesar las incertidumbres que vivía la humanidad en el presente de "La Llegada”.

Una joyita del cine que vale la pena de ver más de una vez. 

Karina Sans - 14 de febrero de 2017

Nuestros grandes maestros espirituales

Buda pidió insistentemente de que cuando muriera no quería estatuas en su honor. ‘Absteneos de hacer templos, porque pueden ser engañosos. Vuestro recuerdo es suficiente, el es el verdadero templo’.

Pero cuando Buda murió, empezaron a adorar al árbol llamado ‘bodi’, bajo el cual estuvo sentado Buda cuando se iluminó. La gente en ese entonces se dio cuenta que con la gratitud, el amor y las flores que irradiaba ese árbol sentían como si el todavía estuviera sentado bajo el mismo.  

Pero la vida sigue su propio camino y pronto empezaron a hacerse templos en su nombre. Al principio solo se hacían estatuitas en mármol de un árbol y no de la imagen de Buda. Luego empezó el declive y poco tiempo después, el árbol fue remplazado por la imagen de Buda.

Este mundo es muy curioso: el hombre, cuyo último deseo fue que no se le hiciesen estatuas, es a quien más estatuas se le han realizado en el mundo entero. Solo en China hay millones de templos y uno de ellos en concreto tiene 10.000 estatuas de Buda. Puede que sea arte, pero suponen un claro incumplimiento de la última instrucción del maestro.

Y no se equivoco Buda al decir; ‘Mi religión desaparecerá en 500 años’. Exactamente 500 años después, templos, estatuas, sacerdotes y rituales se habían extendido por todo el Oriente. Pero la verdad había desaparecido… 

Lo mismo le pasó a Jesús con sus enseñanzas. Luego que el murió se hicieron imágenes en su nombre, se construyeron iglesias, se ordenaron sacerdotes y hasta se escribieron documentos con ‘su religión’. Un hombre que predicaba la compasión, la tolerancia y el amor al prójimo terminó siendo usado para predicar la intolerancia hacia los diferentes, el miedo al castigo divino, la adoración hacia lo externo y no hacia nosotros mismos que es realmente donde EL allí reside al igual que el maestro Buda.

El bien paso a ser el mal, el servicio termino siendo castigo y sumisión. Olvidamos que Dios (energía creadora) esta en todo y en todos los seres vivos. Pero la gente olvida o lo que es peor, no desea recordar. Porque el compromiso de encontrar a Dios dentro nuestro para convertirnos así en una manifestación de su esencia divina, conlleva mucha más responsabilidad y esfuerzo que simplemente adorar a un Dios que esta fuera de nosotros, que es paternalista, que nos castiga o nos libera según nuestros actos, que resuelve todo ante nuestras suplicas.

Dios no interviene, nosotros si intervenimos en este mundo, este planeta esta enteramente bajo nuestra responsabilidad. Y si intervenimos en su nombre, debemos hacerlo agradeciendo lo otorgado y honrando la posibilidad de hoy estar aquí. Porque para esa energía creadora, cualquiera de sus criaturas es importante. Es tan importante tu presencia como la de un pez, o una lagartija o tu gato. Nada es más que nada y nadie es más que nadie. Todos somos partículas divinas y como tales debemos tratarnos a nosotros mismos y a los demás.

Nuestra misión; hacer de este un mundo mejor. Para ello debemos volver a nuestras raíces, a la perfección antes del caos, a la verdad que existió anterior a la mentira. Cuando todo simplemente era y dejaba ser. Hay que regresar a la alabanza de la naturaleza y sus elementos, al respeto hacia las demás criaturas que aquí habitan, al amor puro y simple, hay que recuperar nuestra inocencia…

¡Observa a los animales y aprende!  Ellos saben, ellos son grandes maestros al igual que Jesús y Buda, y están entre nosotros, aquí, ahora, enseñando respeto y enseñando a dar y recibir verdadero amor, enseñanzas que desgraciadamente en estos últimos milenios hemos perdido.

Karina Sans - 28 de setiembre de 2011

Analizando el tema de las Profecías

El hombre vive el presente temiendole al futuro. En el mañana proyectamos nuestros sueños, deseos de bien personal, pero también proyectamos nuestros más profundos temores colectivos. Queremos un mañana en abundancia, sin que nos falte techo, comida, amor, donde nuestras familias y amistades sean felices y todos podamos concretar nuestros sueños. Pero cuando se trata de visualizar el futuro colectivo de la humanidad la visión cambia dramáticamente, proyectamos profecías de destrucción ya sea por guerras, desastres naturales, contaminación, cambio climático, etc.

No condice la imagen deseada a futuro de nosotros mismos con lo que imaginamos para el conjunto de la humanidad. Y se nos genera así una extraña dicotomia, porque en ese futuro supuestamente también deberíamos vivir nosotros. Nos olvidamos de que “uno” es parte de ese conjunto de almas.

Si predecimos tragedia colectiva para el mañana, estamos anunciando tragedia en nuestra propia vida también. ¿Para que entonces tanto esfuerzo por perfeccionarnos individualmente si sentimos no podemos influir sobre nuestro entorno de forma positiva? ¿Para que intentar lograr todo lo que deseamos personalmente si al mismo tiempo profetizamos el desastre mundial?

Profecías mayas, de indios Hopi, de Nostradamus, de grupos contactados ovni, corrientes cristianas y tantas más. Todos al unísono dando un mensaje profético de Apocalipsis o de cambio de espiritualidad en años venideros. Lo más interesante en esta dicotomía es que unos predicen el fin de la civilización humana tal cual la conocemos para entrar en una etapa de catástrofes y atraso tecnológico, mientras otros predicen solo el fin de una era, con el resurgimiento del ser humano en un plano más espiritual y consciente de su entorno. Un humano no tan aislado en el “yo” y más en contacto con la energía del universo, respetando la naturaleza y vinculado sanamente a lo que lo rodea a pesar de los distintos credos, idiomas y ubicaciones geográficas.

¿Cuál de los dos puntos de vista crees que será el más acertado? Porque difieren marcadamente uno con otro. En uno nos espera el fuego purificador que solo salvara a unos “elegidos” y donde el mundo verá muerte y destrucción, y en el otro comenzaremos una nueva etapa, difícil por todos los cambios que están ocurriendo en nuestro entorno, porque el planeta esta bajo mucha presión ambiental y de ciclos naturales, pero con esperanzas de sobrevivir y de vivir de forma ecologicamente sostenible si aprendimos las lecciones que la madre naturaleza nos enseñó durante estas últimas décadas.

Hemos alcanzado un nivel de superpoblación mundial que supera ya los 7000 millones de personas. La verdad que el número asusta si pensamos en todo ese gentío necesitando alimentarse, generando desechos, depredando vorazmente el medio ambiente a través de un consumismo tan fuera de control como la misma población mundial. Y encima que nos seguimos reproduciendo sin control alguno por parte de los gobiernos, ahora se le suma las técnicas de fertilización “in vitro”, los tratamientos contra la infertilidad y el incremento de la longevidad. Todo se vuelve una terrible bomba de tiempo.

 ¿Qué medidas tomara la madre naturaleza para con nuestra impertinencia depredadora, nuestro egoísmo para con ella y para con los demás seres vivos no humanos? ¿Cuándo dejaremos de pensar individualmente para comenzar a pensar en colectivo? ¿No estará ahí la clave en la diferencia de percepción entre el futuro individual que nos proyectamos (maravilloso) y el que le proyectamos al planeta en su conjunto (catastrófico)?

Las profecías no aparecieron solas, alguien las plasmo en escritos, glifos, o las trasmitió oralmente de generación en generación, iluminados por la energía creadora del universo con la que entraron en contacto o simplemente por un razonamiento tan simple como que “dos mas dos son cuatro”. Es increíble como tendemos a “obviar lo obvio”. Esta visto que si seguimos actuando como hasta ahora no nos espera un futuro para todos, no necesitamos que nos lo digan hombres que vivieron hace cientos de años o seres que vienen de otros mundos. Podemos profetizarlo nosotros mismos en el aquí y ahora.

¡Exactamente!, el futuro existirá solo para unos “elegidos”, y no precisamente por un mayor nivel espiritual. Primero desaparecerán los que estén en inferioridad de condiciones de vida o más expuestos a eventos ambientales climáticos y geológicos extremos.

En definitiva lo que nos esta diciendo nuestro “inconsciente colectivo” es que se acercan procesos de cambio. No podremos escapar a ellos porque nosotros mismos los hemos creado. Obviamos lo obvio por demasiado tiempo y ahora si se nos acabo el tiempo. Colectivamente conectados como lo estamos, aunque no lo aceptemos conscientemente, sabemos algo pasara. Por eso las profecías nos resultan tan estimulantes, porque nos traen al consciente lo que nuestro subconsciente ya sabe.

Las profecías son augurios, posibilidades de un futuro que se puede cambiar, porque nuestro futuro no es un hecho inamovible si nuestra energía apunta al cambio positivo. En este barco estamos navegando todos juntos, y si se hunde nos hundimos todos. Por eso en el día a día podemos ir cambiando nuestro futuro, y hablo de nuestro futuro no en tono personal sino colectivo, que es como debemos comenzar a pensar AHORA.

Debemos tener mas respeto por los seres que habitan este planeta, tanto humanos como animales. Recordemos que nuestra libertad termina donde comienza la libertad del otro. El daño que generamos en otro ser siempre es irreparable, porque de una forma u otra, la cicatriz física o emocional queda como evidencia de nuestro paso. Es lamentable ver la destrucción masiva de nichos ecológicos, la deforestación descontrolada, la extinción masiva de especies, mientras muchas otras tienen que vivir en reservas naturales bien protegidas para no terminar extintas como el resto.

Se le suma la explotación minera para satisfacer banalidades de anillos o colgantes de diamantes, entre tantas otras vulgaridades que nos ofrece la sociedad moderna. Y ni hablemos del tema de las relaciones personales, el abandono de padres a sus hijos, de hijos a sus padres, la violencia de género, la infidelidad y la mentira, el fanatismo religioso, etc. Mismo que nuestra civilización es un dichado de virtudes, obviamente lo digo con ironía.

Queda más que claro que debemos priorizar el ser responsables en el uso de los recursos naturales y en la reproducción de nuestra especie, y aún así nos costara varias generaciones apaliar el deterioro al que estamos sujetos, tanto en temas de ecología y medio ambiente como en temas sociales, pero aún estamos a tiempo, nuestro futuro puede ser el indicado para brillar como humanidad. Esto es lo que profetizo yo y es lo que elevo a nuestra “consciencia colectiva”.

Karina Sans - 12 de setiembre de 2009

Filosofando sobre los Condicionamientos humanos

Carta del Tarot de Osho sobre los Condicionamientos.

Auto realizándome una tirada de “Tarot de Osho” me salio la carta del Condicionamiento. Esta carta se encuentra representada por un león rodeado de ovejas. Según Osho, a menos que abandones tu personalidad, no serás capaz de encontrar tu individualidad. La individualidad la proporciona la existencia; la personalidad es impuesta por la sociedad.

La sociedad no tolera la individualidad, le molesta, porque la individualidad no es gregaria como una oveja, es solitaria como el león. La oveja está siempre con la manada donde se siente protegida. Si algo ataca, existe la posibilidad de que adentro de la multitud de ovejas apretujadas puedas salvarte, estando la oveja sola quedaría a merced de los depredadores. Por el contrario, los leones se desplazan y cazan en solitario. No tienen miedo, confían en su poder de autodefensa. Podemos también aplicar este concepto de la vida salvaje al ser humano.

Cada uno de nosotros nace como un león, pero la sociedad te condiciona, programando tu mente como si fueras una oveja. Se te entrena para generar una personalidad conveniente para la sociedad en la que vives, para integrarte correctamente en la manada, y en lo posible con una personalidad que sea sumisa, porque la sociedad requiere esclavos. Desde el inicio de las grandes civilizaciones lo tenemos presente, no se necesitan seres humanos comprometidos con el individualismo y la libertad ya que todos los intereses creados por y para la sociedad requieren obediencia.

Una antigua anécdota Zen cuenta sobre un león que fue criado por una oveja. El creyó que era una oveja hasta que lo capturó un viejo león y lo llevó a un pozo donde le enseñó su propia imagen reflejada en el agua.

Muchos humanos somos como este león; la imagen que tenemos de nosotros no viene de nuestra propia experiencia, de nuestro reflejo en el agua, sino de las opiniones de otros sobre nosotros mismos. Una personalidad impuesta desde afuera reemplaza entonces a la individualidad que pudo haber crecido interiormente. Nos convertimos simplemente en una oveja más en el rebaño, incapaces de movernos libremente e inconscientes de nuestra propia y verdadera identidad.

A través de publicidades engañosas de consumismo masivo y vacío, y de las expectativas de nuestros padres, de nuestros maestros de estudio, de nuestros jefes, de nuestras parejas e hijos, es que nos vamos moldeando durante toda una vida para ADAPTARNOS y ENCAJAR en lo que se espera de nosotros.

Tomo la carta del “Condicionamiento” entre mis manos y reflexiono que el universo me está dando un mensaje, aconsejandome echar nuevamente una mirada a mi propio reflejo en el pozo de agua para ver que me devuelve la imagen; león u oveja. Deseo ver que tan condicionada estoy HOY por la sociedad.

Mi padre fue un ser de luz, me crió a través de la individualidad. A los 4 años ya sabía jugar ajedrez. El me enseño a leer. Nunca controlaba mis lecturas frente a las enormes bibliotecas que habían en casa repletas de libros. Decía que si un libro no era para mi, yo sola lo dejaría de leer.

A los 5 años a pedido mío estaba colaborando con él en laboratorio de investigaciones químicas o ayudando en la cura de animales tanto domésticos como salvajes. Mi padre era medico veterinario y químico en ejercicio.

Nunca me gustó jugar con muñecas y nunca se me cuestionó por ello. Solía andar descalza en verano por toda la casa y por los fondos. Me gustaba comer tomates sentada bajo los árboles como si fueran una manzana, rodeada de la gran jauría que siempre tenia de perros, gatos, conejos, gallinas, tortugas, pájaros, mariposas, o cualquier otro animal que eligiera nuestro hogar como refugio. Para mi padre todo era normal y parte de mi individualidad. Nunca me imponía nada, solo guiaba mi camino con su madurez y experiencia. Sus consejos empezaron a volverse sabios porque no los sentía como imposición.

Mi padre durante gran parte de su vida fue ateo, salvo en sus últimos años de existencia que se convirtió a creyente en una fuerza superior. Por otra parte, mi madre era creyente en Dios, con un enorme acumulo de santos en su lista de bendiciones. Ninguno de los dos me impuso creencia alguna, me crié en el libre albedrío.

Primero me anotaron en un buen colegio católico privado y cuando vieron empecé a tener serios cuestionamientos con la fe católica y que mis inquietudes molestaban al clero de mi instituto, rápidamente me pasaron a otro buen colegio privado laico donde finalicé mis estudios primarios y secundarios en paz a través de la educación basada en la Logosofía.

Mi padre me explicó que la fe, el tener o no creencias espirituales, era algo muy personal e intransferible, una búsqueda que a veces lleva toda una vida. Así durante mi niñez y adolescencia, mi padre trató de salvaguardarme lo más que pudo de los duros condicionamientos de la sociedad, porque como el bien siempre me repetía; "no sos una oveja para seguir al rebaño".

Luego crecí y me olvide muchas veces de ser "yo". Simplemente me adapte a mi entorno para encajar mejor en la sociedad y ser bien aceptada. Renuncie un poco, pero no del todo a mi individualidad. Por suerte mi profesión de bióloga marina y mi pasión por la metafísica me mantuvieron enfocada en mis inquietudes personales. Pero a lo largo de la vida, irremediablemente algunas veces me he apartado del camino, perdiéndome entre la maleza al costado de la ruta. Cuando eso sucede, mi "león" interno ruge, porque siente lo encierran y no lo dejan ser. De ahí surge mi tristeza sin causa aparente, enfermedades, ansiedades, ataques de pánico e inquietud. Es el león que no quiere convertirse en oveja.

Estoy siempre en ese proceso de escucharme y reencontrarme conmigo misma, con la magia que percibía cuando niña a mi alrededor, con mis ideas poco convencionales, con mis cambios repentinos de rumbo, dirigiéndome hacia lo nuevo y desconocido. Los terrenos habituales no generan desafíos y por lo tanto tampoco nuevas experiencias y crecimiento. No necesito estar segura en el rebaño, por eso hoy miro hacia atrás y veo una vida rica y compleja en experiencias, llena de vivencias, de las buenas y de las malas, como es el ying y el yang de la vida, pero que siempre me han impulsado al desarrollo de mis múltiples capacidades.

Al reconocimiento externo por mi profesión de científica lo disfruté y lo deje partir, porque no hay que aferrarse a nada. Nada ni nadie es imprescindible en este mundo, esa fue otra de las lecciones que aprendí de mi padre. El día que yo no esté, otro ocupara mi lugar en la labor que sea que estuviera realizando, así debe ser y así sera por siempre, por ello ningún empleo o carrera debe ser el centro de nuestra existencia. Tampoco deben consumirnos las rutinas de ser pareja, padre o hijo, porque tampoco esos roles nos definen como individuos. La clave está en el balance, en el equilibrio de roles y funciones, en nunca perdernos de vista, o simplemente terminaremos corriendo tras problemas ajenos o propios, preocupados por lo que piensan sobre nosotros los demás y tratando de encajar en lo que la sociedad, con su maquinaria macabra espera de uno. Pero ¡Ojo! No se trata de vivir en el egocentrismo del “yoismo” sino transitar con madurez por la vida asumiendo responsabilidades, pero sin perder de vista nuestra propia individualidad y necesidades.

Una vez que se conquista el mundo externo (carrera, viajes, familia, hogar, etc) queda por último realizar el viaje más importante de nuestras vidas...el ir hacia el interior de nosotros mismos. 

Karina Sans - 8 de agosto del 2009

Mika y la telepatía (relato real)

Mika

Es de madrugada, me despierto. El cuarto esta a oscuras, se que aún no ha amanecido. Siento a una gata durmiendo junto a mi en la cama, estiro una mano para tocarla; es Maia. Al mismo tiempo escucho cascabeles que suenan a través de la ventana del living, atraviesan la casa y entran en mi cuarto; es Mika.

Mika se trepa a mi cama con su acostumbrada destreza felina. La recorre a paso firme -como es ella- hasta llegar junto a mi cabeza y comienza a ronronearme fuertemente al oído. Inmediatamente lo supe; se acabo la comida en su plato.

Mika se da media vuelta y se retira nuevamente al jardín con el mismo paso firme con el que entro a la casa.

Decido verificar su mensaje. Me levanto, el reloj de la cocina marca casi las 5 y media de la madrugada. El plato de Maia aún tiene alimento, el de Mika esta vacío. Sirvo la comida y vuelvo a la cama.

Antes de volver a dormirme pienso…

¿Como supo estando en el patio que yo acababa de despertarme?

¿Fue coincidencia el que yo me despertara y ella al momento entrara a la casa y se dirigiera decididamente hacia mí?

No, las casualidades no existen. Mika lo sabía, ella maneja perfectamente el poder de la comunicación telepática. Lo que tienen los gatos de especiales es que administran esa habilidad a su antojo. La usan cuando la necesitan y sino simplemente se desconectan. Tienen  voluntad propia, deciden por ellos mismos. 

Karina Sans - 23 defebrero de 2012